Hace unos días falleció Gladys Mae West, una de las figuras clave en la historia de la ciencia moderna y una de las protagonistas de Nobel Run. Matemática brillante, su trabajo fue fundamental para el desarrollo de los modelos matemáticos que hoy permiten que el GPS funcione con la precisión que damos por sentada.
Durante décadas, sus aportaciones permanecieron en un segundo plano, lejos del reconocimiento público. Gladys trabajó en proyectos pioneros de altimetría por satélite, participando en el desarrollo de misiones como Seasat y Geosat, que sentaron las bases para la representación precisa de la superficie terrestre. Sin ese trabajo silencioso, nuestra forma de movernos por el mundo sería muy distinta.
Pero si algo define su trayectoria, más allá de los logros científicos, es su curiosidad inagotable y su compromiso con el conocimiento. Gladys obtuvo su doctorado a los 70 años, después de haber superado un derrame cerebral, demostrando que el esfuerzo, la constancia y las ganas de aprender no entienden de edades ni de circunstancias.

En Nobel Run quisimos rendir homenaje a mujeres como ella: científicas que cambiaron el mundo y tuvieron un impacto inmenso en él. Por eso su carta representa el Esfuerzo, un valor que define tanto su vida como su legado.
Gracias, Gladys, por ayudarnos a entender mejor el mundo.